De Filipinas al Himalaya: todo lo que he viajado gracias al inglés

Hace un par de años me encontré desempleada y muy frustrada. Previamente había comenzado a trabajar en una empresa trasnacional y me di cuenta que lo que había deseado estudiar toda mi vida no había resultado ser lo que esperaba. Como no sabía inglés, no lograba avanzar, así que comencé a ahorrar y en un punto dado renuncié.

Decidí tomar un break, respirar y tomar cursos para aprender el idioma inglés, mientras planeaba mis próximos pasos.

Matriculé en el Centro Cultural Costarricense Norteamericano y cada clase me motivaba más que la otra. Descubrí en los contenidos de su alianza con National Geographic Learning una ventana para conocer el mundo y cada vez que iba al salón salía más feliz que la anterior.

Luego de prepararme bien y gracias al apoyo de los profesores del CCCN, decidí cumplir un sueño: ver en persona todos esos geniales lugares de los que hablábamos en el salón.

Tras reflexionar un poco sobre cuál sería mi siguiente movimiento, creé un blog de viajes en inglés, construí una pequeña comunidad de viajeros, me subí a un avión y tomé el resto de mis ahorros para tratar de convertirme en una exploradora, como los de NatGeo.

Decidí empezar en Filipinas, nadar en sus playas turquesa con aguas cristalinas, bucear y probar su gastronomía tradicional: el halo-halo, los tacos filipinos especiales, el pescado con mango y la paella filipina con leche de coco, entre otros ¡Toda una delicia!

Relaté con vídeos, publicaciones en redes sociales y blogposts lo que viví, las personas que conocí y la belleza impactante del lugar. En poco tiempo, eran tantas las preguntas, los comentarios y la participación en inglés de los fans, que había logrado comprar otro tiquete de avión.

Salí de Filipinas a Taiwán, de allí viajé por mar a China y después a Vietnam, luego a Camboya, pasé un par de meses en Singapur y aterricé en Birmania.  En ese punto decidí que tal vez era tiempo de recorrer otro continente, pero, al estar tan cerca no pude resistirme. Consulté a mi comunidad de angloparlantes (que había crecido exponencialmente) y me confirmaron que debía visitar el Himalaya.

Nunca olvidaré los paisajes que ví allí, las tradiciones que experimenté en el camino y mucho menos el aprecio que recibí de las demás personas, Lectores en Irlanda, Estados Unidos, Canadá y otros países me escribieron como resultado. Son ellos los que me permiten seguir de viaje.

Sé que fue el Centro Cultural Costarricense Norteamericano el que me abrió las puertas, capacitándome en el idioma de las posibilidades, y demostrándome que no vale la pena sentirse triste o desganado cuando hay un mundo allá afuera listo para que lo exploren. ¿Te atrevés a vivir la aventura? ¡Aprendé inglés! Contactalos aquí