¿Qué pasa cuando tomás las pruebas de TOEIC y TOEFL?

Siguiendo la propuesta de mis amigos del trabajo se me ocurrió la brillante idea de matricularme para presentar el TOEFL, una prueba de certificación académica del idioma inglés, de la cual hasta hace una semana, ni sabía.

Claro, a diferencia de mis compas, yo no había tenido chance de estudiar. Y sinceramente, no había investigado mucho sobre los tipos de prueba porque, por todo lo que me habían indicado, no pensé que fuera muy complicado. Era sólo ir y salir certificado.

Pero ahora, allí estaba; viendo como los demás estudiantes repasaban con guías y flashcards que arduamente habían preparado mientras estudiaban y yo aquí, sentado en el salón temblando de miedo, sudando frío mientras una profesora se acercaba a darnos las instrucciones finales. Me sentí fatal y me salí del salón sin siquiera pensarlo. Ni siquiera traté. Sentí los rostros de las personas dándose vuelta y mirándome. Estaba avergonzado.

Salí con las mejillas rojas. Me senté en el parque y tras unos minutos abrumado, encendí la computadora y me puse a leer. ¿Qué rayos sale en esta prueba? Esto no me pasaría de nuevo. TOEFL, ahora es personal.

Lo que encontré decía:

“El TOELF significa Test Of English For International Communication y se refiere a una prueba utilizada ampliamente para demostrar el dominio del inglés, evaluando la comprensión de lectura, escrita y auditiva del idioma. Se subdivide en paper based (o ITP), computer based (o iBT), el Primary que es para niños de 8 años en adelante, y el Junior para chicos entre los 11 y los 15 años de edad”.

Me quedé como una hora leyendo e investigando. Después de pensarlo bien, decidí irme por el iBT que, aunque tiene menos preguntas (115) que la versión ITP (140), son más complejas y hay más tiempo para responder. Además, traía algo que se convirtió en mi ventaja favorita: es ampliamente aceptado por las universidades internacionales.

Me inscribí en ese mismo momento en el Curso Preparatorio Presencial del TOEFL del Centro Cultural Costarricense Norteamericano y durante las próximas 7 semanas acudí y estudié con dedicación. Estaba más que motivado.

Cuando llegó el día, me senté en la silla y esperé a sentir los nervios, pero sólo había gran tranquilidad. Me sentía preparado para la prueba, los profesores habían hecho un excelente trabajo y al final salí confiado en que me había ido bastante bien.

Al obtener el puntaje aceptado por muchos lugares, se me abrieron muchas puertas, incluso la posibilidad de estudiar fuera y hasta un aumento salarial. Creo que lo mejor que me pasó fue haber salido de ese salón cuando no estaba preparado. Yo no dejé que el miedo me frenara. ¿Lo harás vos?

 Visitanos en el Centro Cultural Costarricense Norteamericano o escribinos a internationaltest@centrocultural.cr para consultarnos sobre la aplicación de la prueba TOEFL o contactanos aquí para solicitar información sobre los cursos preparatorios (presencial o en línea) para dicha prueba.