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Explosiones de color recuerdan la fuerza primordial de la naturaleza

  • “Canto primordial”: exposición de pinturas de gran formato de la artista Ileana Piszk
  • Galería del Centro Cultural Costarricense-Norteamericano, San Pedro

Del 09 de noviembre al 17 de diciembre la Galerías Sophia Wanamaker, del Centro Cultural Costarricense-Norteamericano en San Pedro, se teñirá de color en una evocación al poder de la naturaleza.

Un estallido de trazos, texturas, manchas intencionales y colores fragmentados, se expanden sin límites para retratar, en 12 pinturas de gran formato, el estado de la naturaleza, en una exhibición en donde cada obra pretende abrazar al espectador no solo por su tamaño, sino también por su potencia pictórica, dando paso a lo sensorial y lo creativo.

La artista describe su trabajo como algo que surge de su imaginación y su observación, y que puede ir cambiando en la imaginación del espectador también.

“Es una naturaleza inventada, captada por el ojo, que puede ir cambiando en el proceso y sugiriendo una composición final”, explica Ileana Piszk.

En cuanto a la técnica, Piszk revela que el secreto en la composición de “Canto Primordial” está en la apropiación de la espátula.  “Me he apropiado del arrastre de la espátula como una técnica con la cual voy creando las huellas y voy midiendo donde se necesita más o menos color”, añade.

Para Juan Diego Roldán, curador y coordinador de artes visuales de las Galerías Sophia Wanamaker, hay un gran cambio en esta muestra en comparación con los trabajos anteriores de la artista, pasando “de los vastos planos de color y de las verticalidades geométricas, a estelas cromáticas mucho más comprometidas con lo emocional, el automatismo y la espontaneidad.”

Inspiración: la palabra después de la imagen

La energía poética de la naturaleza fue lo que inspiró a Ileana Piszk para iniciar sus trazos en “Canto Primordial”, y en el camino, un poema terminó de motivar sus razones.

Se trata de “Monteverde” un poema escrito por su madre, la ganadora del premio Aquileo J. Echeverría, Rosita Kalina.  El escrito también un tributo a la naturaleza que habla de montañas y pájaros cubiertos de coloridos celajes.